El singular enclave del Estrecho de Gibraltar, unión de dos mares y de dos continentes, le ha hecho desempeñar un papel fundamental en la historia de la humanidad. Su singularidad geográfica condiciona unas características climáticas y biológicas de enorme interés. Entre sus muchas peculiaridades, una de gran interés es el fenómeno de los peces migratorios, que aquí se concentran en gran cantidad por el “efecto embudo” del Estrecho, en sus migraciones del Atlántico al Mediterráneo o viceversa.

Desde la primitiva población tartésica el hombre observó este fenómeno singular e ideó complicadas artes de pesca para la captura de estas especies que llegaban a millares a sus costas.

De ellos, los túnidos y especialmente el atún, con sus migraciones permanentes y su refinamiento hidrodinámico, constituyó la especie más apreciada para su captura.

Esta actividad dejó su huella en los antiguos y actuales poblamientos litorales  en el Estrecho y especialmente en su antesala atlántica, muchas de cuyas poblaciones tienen su origen en las almadrabas.

Esta actividad económica y las también especiales relaciones humanas en las almadrabas, a las qeu en los siglos XVI y XVII acudían una variada gama de pícaros, son el objeto de este libro.

De estos pícaros en la almadraba trata Cervantes en La Ilustre Fregona, cuyo protagonista, Carriazo, pasó por todos los grados de pícaro hasta que se graduó de maestro en las almadrabas de Zahara, donde es el finibusterre de la picaresca. El ejército picaril en las almadrabas tenía sus propias ordenanzas, recogidas en dos sorprendentes romances del poeta sevillano Persio Bertiso.

El singular vocabulario de la almadraba y de la picaresca se recoge en un glosario almadrabero-picaril y los refranes surgidos de las almadrabas e incorporados al idioma castellano, en un refranero de la almadraba y la picaresca.

  • Autor José Regueira Ramos y Esther Regueira Mauriz
  • Edita Editorial Regueira
  • Colección "El Castillo de Jimena" nº 5
  • ISBN 84 - 604 - 6779 - 1