Zahara de los Atunes, cervantina y paradisíaca. Hemos pretendido sintetizar en el título las características históricas de este pueblo singular que durante siglos fue exclusivamente una pesquería de atunes que explotaba, por concesión real, la casa ducal de Medina Sidonia. A ella acudía cada primavera un singular ejército de “pícaros” perfectamente organizados mediante unas ordenanzas  recogidas en dos divertidísimos e ilustrados romances de Persio Bertiso. Venían a “por atún y a ver al duque”, venían “a la conquista de Túnez”.

Durante esos meses se desarrollaba en lo que hoy es Zahara una extraña actividad laboral y una intensavida de poltronería en coimas o mandrachos, casas de gula, bailes por zarabandas, chaconas o folías y en la casa llana o berreadero. Los misioneros, según han dejado escrito, lograron conversiones que habría que calificar de sobrenaturales.

Cervantes situó a Carriazo, el protagonista de La Ilustre Fregona, en Zahara, “el finibusterrae de la picaresca”. “¡No os llaméis pícaros si no habéis cursado dos cursos en la academia de la pesca de los atunes”!. Y advertía del peligro de la piratería turco-berberisca: “…el temor de que en un instante los trasladan de Zahara a Berbería… Tal vez ha sucedido que toda la turbamulta que allí se ocupa, han anochecido en España y han amanecido en Tetuán”.

Atunes. Pícaros. Piratas de la costa. Cervantina ayer y siempre. Hoy, paraíso turístico. Aquí hemos intentado resumir la historia heterodoxa de un pueblo no menos heterodoxo.

  • Autor José Regueira Ramos
  • Edita Editorial Regueira
  • Colección "El Castillo de Jimena" nº 7
  • ISBN en trámite